martes, 20 de septiembre de 2005

Sobre el pensar y el actuar

Podría escribir todo el "Primer Apólogo Chino", de un escritor argentino, pero sería demasiado largo. Podría decir que se trata de una crítica del vulgar dicho que dice (valga la redundancia, o la paradoja temporal): "primero vivir, luego filosofar". Pero eso no sirve para nada.

Podría decir que una vez alguien me dijo: "hacer más, pensar menos"; y que me lo dijo con buena intención. Podría responderle hoy con ese apólogo. O más aún, podría traer algo de un filósofo español, que me explica que la teoría es una práctica, y la más parecida, en los hombres, a la actividad divina. Pero es también algo largo.

En un resumen injusto, haré así: transcribiré el final del apólogo (casi el final, pero es la resolución intelectual y queden ya advertidos para no seguir adelante aquellos que quieran leer "Cuaderno de Navegación" de Marechal) y también copiaré el fragmento de Julián Marías del ya citado "La felicidad humana".

"¿Desde su comienzo hasta su fin no es la vida humana un accionar constante?". y me respondí: "En efecto, la vida es un accionar constante". Me pregunté de nuevo: "¿Todo accionar del hombre no debe responder a un Fin inteligente, necesario y bueno?" Y me respondí a mí mismo: "Tseyü, dices muy bien". Y volví a preguntarme: "¿Cuándo se ha de meditar ese Fin, antes o después de la acción?" Y mi respuesta fue: "ANTES de la acción; porque una acción libre de toda ley inteligente que la preceda va sin gobierno y sólo cuaja en estupidez y locura". Maestro, en este punto de mi teorema me dije yo: "Entonces, primero filosofar y luego vivir".
La verdad es que así, sin el humor y la ambientación de Marechal, esto pierde algo de color. Se sostiene sólo por su verdad. Pero vayamos a lo que prometí de Marías:
Aristó­teles usa tres conceptos que conviene distinguir: poíesis es producción, fabricación, actividad que termina en una obra o producto, sea una mesa, un par de zapatos o un poema; praxis es una actividad cuyo fin no es algo dis­tinto de ella, sino ella misma, no una obra o érgon, sino la enérgeia, como sucede al que toca la flauta o al go­bernante; finalmente hay una tercera forma de actividad, una variedad de la praxis, que llama theoría, visión o lo visto, por ejemplo, una procesión. En nuestras lenguas se suele contraponer la teoría a la práctica —los pedan­tes que no saben griego prefieren decir praxis—, pero en Aristóteles no se contraponen: la praxis más práctica de todas es la theoría. Y la razón es, una vez más, la sufi­ciencia: el gobernante necesita una ciudad que gobernar, y si no dispone de ella no puede ejercer su actividad; para tocar la flauta hace falta una flauta. (...) La theoría, en cambio, se basta a sí misma; el hombre cuya praxis es la theoría no necesita nada fuera de sí, es una actividad «divina», es la que tienen los dioses —Dios es noéseos néesis, pensamiento del pensamiento—, y en el hombre la que más se parece a ello.

4 comentarios:

Carlos Bartolomé Santos dijo...

Pero una vez en la teoría, una vez pensado y encontrado ese sublime ideal al cual dirigirse, si no camina uno para ese objetivo, si no hace uno nada.., no sirve, ni tiene nada de divino.

Esa inteligencia que "penso" el universo lo que San Juan llama "Logos" también es "verbo" es decir, que el pensar y el hacer son lo mismo para Dios.

Juan Ignacio dijo...

Claro. Entiendo lo que dices.

Estos textos que puse los entiendo en otra tónica. Son más como una crítica a un pragmatismo al cual tendieron mucho mis "educadores".

Es común que quien se apasione por los pensamientos tenga el defecto de actuar poco, pero es común que quien se apasiones por actuar se olvide de los pensamientos.

El secreto, como siempre, es balancear. Y es un trabajo constante en la vida.

Carlos Bartolomé Santos dijo...

Si, desgraciadamente vivimos en un mundo donde todo mundo "hace" pero poco saben lo que hacen, es decir no saben ni si quiera por que terminaron haciendo lo que estan haciendo.

De hecho tengo una teoría de que si toda persona en el mundo tuviera un retiro de sus actividades, de 2 dias, para pensar, un 97% de ellas, cambiarian radicalmente lo que estan haciendo. El problema es que ya nadie quiere pensar y es lo primero para encaminar tu vida... es tan logico como la práctica de ir a algun lugar, primero se fija el "lugar" luego se camina hacia el, ahora caminamos hacia donde vemos gente (como borregos) y no nos preguntamos nada más....

Saludos.

Anónimo dijo...

Alguien me puede explicar el segundo apologo chino