lunes, 2 de mayo de 2005

Lunes

(Pensaba hoy a las nueve de la matina, antes de empezar a trabajar...)

Tengo una inercia de reposo te-rri-ble. Ni siquiera de MRU*. Pero el mundo me reclama. Aquí estamos. Aquí vamos nuevamente.

Un día contemplando el agua, otro día un monitor. Un día canto de pájaros, al otro rings telefónicos. Un día hablando naturalmente, otro día más parecido a un escenario.

Aquí estoy. Aunque no sea de aquí, aquí estoy. Y hay que transformar. Aunque sea con los compañeros. Charlas más profundas, comportamientos más humanos.

El aislamiento, el buen aislamiento del mundo, no sé si es para mí. Lo deseo, como no. Sin duda que lo deseo. Pero se mezcla con mis defectos. ¿Cómo discernir?

Debo estar en el mundo, enfrentar los problemas, evangelizar, transformar, ser testigo entre la gente. Son también testigos aquellos que se van del mundo. Son signos visibles para el mundo que no puede ver. Pero yo... ¿debo ser testigo entre la gente? No sé, no estoy seguro de esto, sólo sé dónde estoy, dónde estamos (y de dónde somos).
¡Ring!
* Según la física de Newton, todos los cuerpos están en reposo o Movimiento Rectilíneo Uniforme (en línea recta y a velocidad constante) hasta que una fuerza actúe sobre ellos.

1 comentario:

cacho dijo...

Hola, Juan Ignacio:
Varios somos los que añoramos la posibilidad de un retiro del mundo, así como varios estuvimos ayer contemplando el agua, y hoy sintiendo la desolación del mundo. No desesperemos (también a mí me lo digo), el Espíritu está actuando, pero es como el viento: "nadie sabe de dónde viene..."
El Señor gusta de reunir a los que lo aman.
Saludos.