miércoles, 15 de marzo de 2006

Llamalo "fenyuí", si querés...

No sé bien cómo es eso del Feng Shui, pero andar escuchando sonidos naturales no es nada malo. En Mendoza tomé conciencia de lo que era el murmullo constante de un arroyo de montaña. Y no me cabe la menor duda de que eso tiene un efecto en las personas. Llegar a la tarde con ese sonido, dormirse con él, despertar nuevamente; con suerte hasta trabajar escuchándolo.
Y así como los fluviales, están también los sonidos pluviales. Por eso ayer, caminando por el pasillo central, me detuve bajo la claraboya en donde se escuchaba la lluvia. Porque en las oficinas hay un murmullo, pero tiene más de eléctrico y ruedillas metálicas; eso se nota cuando pasás por debajo de la claraboya un día de lluvia.
Yo freno un poco el paso, aunque me miren raro. Cualquier cosa les diré que me lo recomendó el especialista en Feng Shui.
('Toy bien, sí, no se preocupen).

4 comentarios:

XavMP dijo...

Lo mejor para tapar las ridiculeces poético/religiosas es utilizar las excusas basada en las ridiculeces del New Age+ onda oriental

:-)

Juan Ignacio dijo...

¡Ah, no! ¿Me dijiste ridículo y pensás arreglarlo con un smiley o emoticon?

Ja, ja...

Ecazes dijo...

Ridiculo poetico/regligioso, para más señas.
Pero si te pones a pensar, en ese mismo barco entran unos cuantos santos...San Francisco sin ir muy lejos.
(XavMP, me debes una)

Delmar dijo...

Yo también Toy bien y comparto tu "nota natural" me encanta leerla y releerla...Sigue contando si te apetece, yo seguiré leyendo y disfrutando.